sábado, 23 de agosto de 2014

"Encuentro en París": Un cuento de Beatriz Fiotto


                                                               "París es una ciudad cortada a tu medida"
                                                                               Antonio Requeni a Alejandra Pizarnik


      La vio allí mismo,  por la Rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti.  Silueta  desenfocada tras la niebla. Inmóvil, mirando sin ver. Lucia quedó mordida por la curiosidad ante semejante personaje. Y no se trataba de una puesta en escena porque todo el perímetro que abarcaba su vista estaba estéril e indiferente. Era enigmático y entrañable; como su propio mundo. Primera semejanza.
     Se acercó con el derecho natural de quien sabe que su atrevimiento tiene fundamento. La mujer giró su  cara blanca, perfectamente peinada y  pintada, y con sus ojos negros y su historia asomada en ellos, le dedicó una casimirada. Hermosa. Cualidad que se conjugaba con una tristeza en los poros, dándole un bouquet dulce. La dama en cuestión llevaba sombrilla de época en  el antebrazo izquierdo. Su peinado, elevado y  ondeado con reflejos azules. En el moño un capullo de rosa roja. Vestida en color trigo. Era la réplica de una época:. La moda del siglo XIX, que presumían  las damas.
     Se paró junto a ella, en silencio alternaba la vista entre las aguas monótonas  y la mujer inmóvil.
Entonces cobró vida y como si continuara una conversación le dijo: “siempre quise conocer París...” y  suspiró mientras acariciaba la baranda del puente donde estaba ligeramente apoyada. Un gesto desnudo.
- ¿Usted también?... - preguntó Lucía confundida – pero no concluyó su pregunta.
Esta mujer de otro tiempo asintió con la cabeza, luego extendió su mano derecha y le mostró un viejo mapa de la ciudad ya  amarillento y ajado, ya inútil.
- Hasta me había comprado esto, me pasaba horas mirándolo y memorizaba bulevares y edificios, imaginaba la vida dentro de las casas, en los salones. Pero Gustavo nunca me trajo. Me plagó de desmayos, mareos, desvanecimientos, como si en lugar de sangre, por mis venas sólo corrieran sueños.
- Yo tampoco soy de acá. Sin embargo siento que siempre estuve aquí. Es extraño.
-  Eso se lo tiene que agradecer a su autor. ¿Cómo es él?
Lucía la miró y quedó callada. En cambio, comenzó a dibujar palabras ilegibles con la punta del pie. Luego de un silencio irreductible quiso despedirse: Tengo que irme.
La extraña mujer la detuvo.
– Un río, un puente; siempre son tentadores para ellos. Cuídese!. No permita que le hagan eso.
-¿Hacer qué?
- Me hizo beber veneno. Fue horrible...No termine usted arrojándose. – y con la  mirada señaló el río.

       Lucía entró en la habitación de Julio. Vio acomodados junto a la Remington el montón de hojas prolijas, enumeradas. Separados los capítulos por carátulas que los anunciaban. Buscó rápido en los últimos. Entonces leyó. Efectivamente, entre llanto y desvarío, se perdería en el Sena.
¡Ella tenía razón!
Rompió el último capítulo; el 156, y en un rapto de ira o quizás genialidad, mezcló todos los capítulos. Con la alegría nerviosa de un niño en su travesura.
A cambio dejó una nota que decía: “En el fondo, París es una enorme metáfora”.  Vuelvo a casa.
Se arrimó a la ventana y miró desde allí la calle, el día gris. Recordó la cara de Emma cuando le tendía la mano y le preguntaba su nombre:
- Lucía; pero me dicen La Maga. ¿Y Usted?
-Emma; pero me conocen como Madame Bovary.

Beatriz Fiotto.
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Beatriz Fiotto tiene 42 años, es española residente  en Rosario. Es Profesora de Ciencias Económicas. Actualmente estudia Letras en la Facultad Nacional de Rosario ( UNR.) Fotógrafa,  ha presentado sus trabajos en la Exposición de Fotografías Rosario-Santa Fe en Vitoria- Gazteiz (país Vasco- España) en La Yerra 2004, Exposición Internacional Itinerante Fotored 1998. Obtuvo el  Premio "Mejor Imagen Fotográfica" Certamen Modalité 2001, la  Mención Especial en el Salón 14 del Concurso Fotográfico Nacional "San Cristóbal" 2001 y en el Salón 15 en el  2002: Su trabajo fue  publicado en Edición Especial de Fotomundo "La noche", entre otros espacios

sábado, 2 de agosto de 2014

Pintar muros, hacer del cuadro una ventana.

                                                         "Con todo el cuerpo pinto mis cuadros y 
                                                                         también fijo lo incorpóreo..."

                                                                                                       Clarice Lispector



 Esperando el viaje. Acrílico

         El libro “La escafandra y la mariposa” es la metáfora de la lucha entre el cuerpo dolido o impedido y la voluntad de decir. Como el film que lo evoca, muestra la historia real del editor francés Jean Dominique Bauby.  Aquejado por el síndrome de cautiverio que le deja como único medio de comunicación el parpadeo del ojo izquierdo, debe construir un lenguaje nuevo con su logopeda. Es a partir de él  que podrá escribir su  libro donde relata  recuerdos y reflexiones ante esta experiencia de supervivencia y superación.
       Jorge Catalogna es artista plástico y docente, lleva una trayectoria de reconocimiento y cariño por parte de sus colegas, compañeros y alumnos, es también valorado por su compromiso con la militancia gremial. Los que lo conocimos en las charlas de  recreo en el mítico kiosco de Edu en la Escuela Carlos Morel de Quilmes,  lo reconocemos también en la continuidad del amor con Elena. De otra forma cuentan la historia de un  cuerpo que resistió en tanto  intuyó el lazo, la tracción a la vida,  donde el otro solo apuesta  a confirmar esa continuidad.
      La obra actual de Jorge está marcada por la  riqueza del color, una pincelada cargada que imprime texturas ricas y vitales, la línea y la composición transcurren en un nuevo dinamismo donde la mirada recrea los espacios recorridos.   
       Quien pinta muros sabe hacer de la tela ventanas, por ellas entra la luz. Allí nos encontramos.


                       
Costa Río Uruguay .Acrílico sobre tela

        
                                                                      Bote en Entre Ríos . Acrílico sobre tela             



                                                     Soltería de Liebig. Acrílico sobre tela.



                                                     Casa de turismo de Colón. Entre Ríos.


                                                                Acrílico sobre tela
                                               Paseo por el Parque de la Cervecería



Iglesia de Liebig. Acrílico sobre tela.


                                                  Almacén de Liebig. Acrílico sobre tela


Acrílico

Iglesia de Merlo

Chinchorro de Liebig. Acrílico

                                                             Acrílico sobre tela
                                                            Acrílico sobre tela


                                                               Acrílico sobre tela



Jorge trabaja cotidianamente en su pintura. Se encuentra preparando dos obras “Mis refugios, mi compañera y mi casa” y para el Salón Autonomía “El Viaje”. Para consultas o contacto:

jdtalog@hotmail.com 
https://www.facebook.com/jorge.catalogna?fref=ts  Facebook Jorge Catalogna
Tel  42264339
                                                                              
El trabajo en Muralismo.





                            Trabajo en mural realizado por los alumnos de 8 Año de la ESB Nª !7. Quilmes                      

            
Mural en Plaza de Mayo en apoyo al presidente  Evo Morales.


   Jorge Catalogna nació en 1964. Cursó estudios en EMBA de Quilmes donde egresó como Maestro de Artes Visuales. Completó  el  Profesorado Superior con especialización en Grabado y Escultura. Docente en el nivel primario y secundario en la especialidad. Ha participado en concurso y muestras. Obtuvo premios por su obra como el Primer Premio en la especialidad Pintura en el Museo León Sempere de Burzaco  y  Mención en Arte Digital. Ha participados en muestras internacionales llegando a Canadá con sus trabajo en Arte Digital. Su trabajo como muralista se vincula a temáticas sociales, políticas y educativas. Ha realizado murales en escuelas  en el marco de su trabajo pedagógico y solidario como en la ESB 17 de  Quilmes.


domingo, 13 de julio de 2014

Dino Valls. Esa esquizia entre el ojo y la mirada.


                                        “mirada es algo que se despliega a pinceladas sobre el 
                                     lienzo, para hacerlos deponer la vuestra ante la obra del pintor”


                                                                                                         Jacques Lacan

                                    
                                         Proscaenia (2011). Oleo. 100  x  70 cm



                                                                         
       Ver no es mirar.  Es en la captura que ejerce la dimensión deseante de la mirada,  que el espectador entra fascinado a la obra de Dino Valls. Y entonces todo se nos dirige. Convocados a recorrerla, el cuerpo aparece fragmentado, trae las marcas  de la escritura, el trazo del dibujante. Cuerpos heridos o mutilados que evocan los cortes de un anatomista.  Partes del cuerpo, sectores del  cuadro que invitan a caminar y detenerse.

     Es la púber, la joven, la mujer, ambigua en la referencia a la edad o el tiempo histórico,  esa forma de belleza arquetípica e idealizada que se repite y bordea el enigma de lo femenino.

     Más que la técnica, que tan bien domina, cercana  a lo perfecto, es  esa capacidad de reflejar lo inconsciente, donde se revela lo oculto y oscuro de lo humano,  en su fragilidad  y desnudez,  lo que nos lleva  al centro de su pintura.  

     Los admiradores de la obra del pintor hallamos la recurrencia de una imagen femenina que  lleva a suponer la existencia de una modelo. Sin embargo Dino Valls  no trabaja con modelos, sino que a través de imágenes fotográficas ha realizado la construcción de un arquetipo de belleza idealizada. A cambio, nos cuenta en una entrevista,  que algo del encuentro amoroso en su vida se vincula con lo que generó su obra. La mujer amada, real, su pareja, es asombrosamente parecida a esa figura de belleza construida por él,  durante muchos años. La creación artística precede al encuentro y hasta su nombre: Alicia, coincide con el anticipado en  la imagen de algunas de sus pinturas.

    El deseo, no se trata de otra cosa que de reencontrar y reencontrarse,  en aquello escrito en un código antiguo, trazas de lo real que el artista transforma en imágenes.

   Y entonces eso habla, eso que  llamamos inconsciente.      
                                                                  

    Dino Valls nació en Zaragoza en 1959 y reside en Madrid  desde 1986. Es médico cirujano pero no ejerció la profesión para dedicarse de lleno a la pintura. Más de 200 cuadros integran su vastísima obra. Es uno de lo más exigimos representantes de la actual figuración de vanguardia. Su pintura se centra en lo humano pero más claramente  en su dimensión psíquica inconsciente.  Formado en la técnica del temple,  recrea los procedimientos de los maestros italianos y flamencos de los siglos XV  al  XVII, tomando lenguajes previos con una impronta personal y enigmática.

   




                                              Un recorrido por la obra de Dino Valls.

                                                 


   

sábado, 5 de julio de 2014

El desarrollo del lenguaje en el niño. Reflexiones desde la clínica psicoanalítica y sus diálogos con otras disciplinas.

                        
                                                   



         Entre los portadores de un discurso autorizado sobre la niñez, la escuela y el médico pediatra, ocupan mucho antes que nosotros, psicólogos y psicoanalistas, un lugar privilegiado. Gracias a la mirada atenta de estos profesionales recibimos tempranamente, y entonces a tiempo, la consulta de padres que perciben un desajuste que deriva en malestar, en sufrimiento y en el que las respuestas que ofrecen otros espacios no alcanzaron.
        Tenemos la tarea de dialogar con otras disciplinas, de conectarnos con otros discursos,  de tal forma que nuestra tarea no sólo transcurre en orden a la legalidad del inconsciente y en la soledad del consultorio. Debemos recibir información, ayudar a tomar decisiones, dar orientación a aquellos que aunque conozcan nuestro trabajo, no conocen la especificidad de nuestro discurso. Debemos orientar con claridad y al mismo tiempo preservar  la privacidad del paciente, tenemos que discutir la pertinencia a no de una medicación junto con  sus efectos subjetivos. Es necesario aproximarnos a estos otros discursos para poder dialogar.
         Desde la  Psicología Cognitiva ha surgido el interés por las interacciones entre la madre y el niño, ya no ligadas a los intercambios afectivos sino a la transmisión de la cultura y muy especialmente la adquisición del lenguaje. Así es que Bruner observa como la madre establece pequeños formatos o rituales, con los que se ejercita el lenguaje, presentando los significados, recibiendo la respuesta del niño y ampliando progresivamente  el desafío.
        Esta concepción de gran importancia para la formación del docente, vinculada a los aportes de Jerome Bruner  siguiendo a Vigotsky, surge de una Psicología enfocada en la conciencia  y que formando  parte de un discurso  de circulación actual, renueva otros saberes tradicionales para el campo educativo.
       Entiendo que es un discurso con el que podemos dialogar, agregando que esta posibilidad que tiene una madre de  “prestar su conciencia” al niño, pensar con él  y “negociar significados”, parte de una posibilidad  que se encuentra jugada desde su posición subjetiva.   Cualquier orientación que no integre en el marco  la aceptación  de una responsabilidad subjetiva, tendrá corto alcance. Es allí que la función del psicoanalista  se revela en su especificidad.
       La siguiente viñeta pretende llevarnos a la reflexión sobre los discursos que llevan a un niño y su familia a la consulta con el psicoanalista.

Un niño de  3 años y medio es traído a la consulta por sus  padres. Orientados por la escuela y derivados por  el pediatra  traen los siguientes índices de preocupación: no come sólidos, no controla esfínteres, posee un pobre desarrollo del lenguaje.
El informe escolar de la maestra jardinera indica: “ el niño  es capaz de mandar mensajes cortos, pero algunas veces le cuesta decodificar, comprender y responder el mensaje de otro niño, no obstante se interesa por el otro y pregunta ¿Qué? Tiene estallidos emocionales, pataleos y reacciones de desobediencia. Cuando se le pregunta que ocurrió contesta solo con monosílabos, le cuesta mucho relatar un hecho; necesita la ayuda permanente de las preguntas. Con respecto a sus pares le gusta observar las actividades de los compañeros pero no se incluye. En cuanto al juego simbólico, no imita roles del adulto, prefiere el modelado con masa y los juegos de construcción.”

 La entrevista a padres permite ubicar  en la madre temores propios con respecto a encontrarse sola, temores que se acrecentaron después del nacimiento de este niño. A la hora de comer la asalta el miedo de que  se atragante. El padre tiene registro de estas ansiedades en su esposa y  la incentiva para que modifique las pautas alimentarias.

Destacando  la importancia de trabajar en entrevistas con ellos me propongo observar previamente la interacción del niño con los padres a través de una hora de juego.

             En esta primera hora de juego el pequeño se mantiene algo distante de mí e interactúa solo con sus padres. Se perfila notablemente la diferente actitud hacia el lenguaje y el  movimiento que hay entre la mamá y el papá, y se verifica el acoplamiento del niño a esa diferencia.
Obtengo su atención a partir de un libro con figuras de animales,  el mismo lo sacó de la caja y tiró al piso. Se lo muestro y le ofrezco una breve descripción de una escena utilizando palabras sencillas: -“¡Mirá que hay acá! ¿Lo conocés...? ( Silencio del niño)
-“ Es un gato”. Sergio repite “- ato.” y sonríe.
         El papá se incluye en el diálogo, le ofrezco el libro para que lo sigan mirando. De  esa manera  va reconociendo, señalando y nombrando solo a partir de las últimas sílabas a los nombres de animales. Intento incluir a la mamá y aunque se acerca al libro, logra poner pocas palabras. En la siguiente sesión los padres comentan que su hijo ha comido milanesas. La madre recalca: “Por suerte no se atragantó...”

            Detendremos el relato en el punto en que comienza  a abrirse una pregunta en  la mamá: -  “Me quedé pensando, a usted le contestó cuando le mostró el libro... A mí no me contesta, no sé por qué conmigo no habla...Una compañera me decía la otra vez, vos le hablas como un bebé... ¿Está mal doctora?

           Desde una lectura cognitiva la viñeta permite ver las interacciones de los padres y el niño en cuanto a la oferta de lo que Bruner llama  formato facilitador de la construcción del lenguaje. Vemos un padre capaz de proponer y ampliar las expectativas de aprendizaje y movimiento,  una mamá  que inmovilizada no puede proveer estas herramientas.
          Desde una lectura psicoanalítica nos preguntamos qué implica para esta mamá que su niño comience a comer sólidos, que comience a hablar y a integrarse a un grupo de pares. ¿Podrá ceder el hijo bebé para permitir su circulación? ¿Podrá aceptar que comience a faltarle? 
              Este padre que en principio parece con mayores recursos para sostener a este niño,     
 ¿Qué lugar ocupa frente al deseo de la madre?
            Su lugar  no depende solo de  aquello que convencionalmente podemos denominar “ que sea un buen padre”, sino del lugar al que la mirada de la madre lo devuelva, se trata de la posición del padre en el Edipo, se trata de su función  estructurante.
           Estas preguntas nos llevan a considerar  lo que no va de suyo cuando se trata de la consulta por un niño, y es para quién o quienes será el tratamiento. Parece prioritario el inicio de una pregunta en la madre, que no estará  desconectada de la elaboración de  aspectos de su propia historia.
            En el niño hay una relación distinta a la palabra, lo que hace que debamos ofrecerle pequeños objetos con los que poner en juego lo que esta pasando en su estructura. El niño es traído a la consulta, lo que lleva a que tengamos que escuchar a los padres, alojarlos, crear con ellos un vínculo transferencial.
            Es así, que el trabajo con los padres tiene un lugar fundamental en el tratamiento de los niños: en entrevistas, en horas de juego compartidas, desde las cuáles atender al cruce de discursos y ubicar allí el lugar del niño.
        A partir de ello veremos entonces en qué  posición,  en qué momento de efectuación de la estructura está el sujeto, lo que  orientará nuestras intervenciones.
          Pensamos  aquí un niño  en posición de objeto, como lo plantea Lacan, “realizando el objeto del fantasma materno”,  con lo que nuestras intervenciones, sean con el niño o con los padres, estarán orientadas a que pueda separarse de ese lugar  que tiene para el Otro y entrar en el discurso.


          
Bibliografía:

-   Berkoff, Mirta: “Niño como objeto, niño como síntoma”. Incidencia de estas posiciones en la Dirección de la cura. Ciclo de Seminarios breves 1999. Centro Dos.
-  Bruner. Jerome: “Realidad mental y mundos posibles”. Capítulo: La inspiración de Vigotsky. En Selección de textos. Cátedra Dr. Freiría. Psicología CBC. UBA.
- Bolón Varela Flavia, Fabre María Victoria: “Los formatos de la adquisición del lenguaje” Ateneo 2001.Cátedra Dr. Freiría.UBA
-  Levín, Esteban: Interconsulta en infancia: ¿Dónde está el sujeto?  Imago Agenda.
N°91 Letra Viva .2005.

         

Publicado en Documento de Trabajo VIII Jornada de la Red.  Pág.  43 a 48. 1° Edición.  Buenos Aires. Editorial de Los cuatro Vientos. 2006


  

jueves, 19 de junio de 2014

Arquitectura e interioridad: De Bachelard a Hundertwasser

                       

                    " Un pintor sueña con casas y una buena arquitectura, en la cual el hombre sea libre
                                       y se   haga realidad este sueño”    
                                                                                     Friedensreich Hundertwasser





         En “La poética del espacio”  Gaston  Bachelard  piensa la casa, el espacio habitado, como un instrumento para analizar el alma humana. “Examinada desde los horizontes teóricos más diversos, pareciera que la imagen de la casa fuese la topografía de nuestro ser más íntimo”
          Cuando vemos la arquitectura de Hunderwasser  no  imaginamos que es el resultado de un plan de viviendas sociales. En 1977 el Alcalde de Viena le propuso crear un  complejo municipal en el que trabajó en colaboración con  el arquitecto  Joseph Krawina. En sus fachadas reina la ruptura de la simetría, un nuevo orden combina pisos y paredes ondulantes," un piso ondulado es una melodìa para los pies", aberturas irregulares, con un colorido deslumbrante y abundante vegetación.
       ¿Qué  animó a  Hundertwasser en su viaje por la arquitectura creativa? 
        Romper con el racionalismo de las cajas prisión, Si Adolp  Loos había bregado por desechar toda ornamentación,  correspondía a este otro austriaco  reparar el daño que el abuso de las cajas-prisiones había generado en la población. Y así lo piensa “La línea recta es la única línea no creativa. La única línea que no se presenta ante el hombre como la imagen de Dios. La línea recta es el verdadero instrumento del demonio. Quien la utiliza, contribuye a la ruina de la humanidad.”
        Hundertwasser considera la casa como una  tercera piel, es el lugar dónde desenvolvemos nuestra existencia más cotidiana. Sueña con dar  libertad al individuo para modificarla, acercándola a  las necesidades de su vida interior. En 1958 escribió “El manifiesto del Enmohecimiento contra el racionalismo en la arquitectura” apostando a que los edificios participen en el ciclo orgánico de la materia, un concepto bioaquitectónico en la que las casas presenten cultivos de moho, ya que este es el origen de la vida vegetal. Y llega aún más lejos: relaciona la frialdad y deshumanización de la arquitectura racionalista con la salud mental, señala que crea condiciones de malestar y alineación,  pudiendo favorecer hasta el  suicidio.
       Se ha dicho que la arquitectura de Hunderwaser se tornó obsoleta. Tensiones entre el racionalismo y las utopías. Quien mira la obra de este creador, entra en un mundo de ensueño y recibe el impulso para sumergirse en  el dominio del color y la curva. Un dinamismo que contagia el deseo de reformar nuestros  espacios y llega a hasta  nuestra interioridad.   
        Quedan entonces las preguntas de Bachelard para continuar el camino:
        "Frente a esas soledades el topoanalista interroga: ¿Era grande la habitación? ¿Estaba muy atiborrada de objetos la guardilla? ¿Era caliente el rincón? ¿De donde venia la luz? ¿Cómo se saboreaban los silencios, tan especiales, de los diversos albergues del ensueño solitario?
      




martes, 3 de junio de 2014

La imaginación poética del psicoanalista.


                        "El universo flota en el espacio sideral                                                                                    Tù  en el mar                                                                             
                        Como en el líquido amniótico"

                                              Selva Casal





       Cuando leí el poema de Selva Casal  “Esto está escrito para leer bajo el agua”,  recordé  casi de inmediato esta viñeta clínica:

      Una mujer  embarazada de su primer hijo. ¿Cuáles son los rastros de su madre en ella? No tiene certezas sobre su verdadero origen. La muerte de su madre de crianza la dejó con la incógnita. Ya sin lazos familiares, los de esa familia conocida en la que todos se han ido, la inminencia de su propia maternidad  la lleva a intentar  volver a un  punto desconocido.
      Un ritual  se le impone. Tiene que llenar el lavatorio con agua para meter la cabeza adentro. Una, dos, tres veces. Teme que si no lo hace algo podría sucederle a  su  bebé. Más tarde insiste en meter la cabeza en espacios continentes. Abre las puertas del ropero con la misma compulsividad.

    "Y yo la crianza más pequeña bajo una lluvia de estrellas / Sin comprender nada / Todo silencio duele"

    Alguien dice que deberían internarla, le podría pasar algo al bebé.
    Alguien escucha, lee la metáfora  y relanza la palabra. Desata  las preguntas amordazadas para que ella misma escriba una respuesta.